Economía Mundial del Sector Pesquero - Diciembre 2014

Fecha: 

Martes, Febrero 3, 2015
Nuevas proyecciones señalan una ralentización del crecimiento de la oferta mundial de productos pesqueros al 1,9%, comparado con 3,1% en 2013. Esto se debe en gran medida a una menor tasa de crecimiento del sector acuícola mundial, que impulsa desde hace varios años los incrementos en la producción pesquera, en tanto la pesca de captura fluctúa alrededor de 90 millones de toneladas. También se prevé que la menor expansión se refleje en los volúmenes de exportaciones mundiales, aunque un mayor crecimiento relativo del valor de exportación refleja un aumento general de precios, y la demanda sigue mostrando una fuerte trayectoria alcista. La única duda es en qué medida se podrán superar los límites aparentes del tamaño máximo de la industria acuícola mediante los avances tecnológicos y las innovaciones en las raciones, que reducen la dependencia del pescado de captura por parte del de cultivo.
 
Del lado del mercado, los grandes mercados emergentes de China, la República de Corea y Brasil, se siguen expandiendo rápidamente, mientras que México se está convirtiendo cada vez más en un importante destino de exportación para los productores latinoamericanos de especies de alto valor, como el camarón y el salmón. Sin embargo, es de hecho EEUU el que muestra un desempeño destacable en lo que va de 2014. En su trayectoria actual, el mercado estadounidense este año podría crecer cerca de 18% en términos de valor, ya que la demanda de los consumidores so

 

stiene los precios altos para varias especies. Entre los principales mercados, el crecimiento en la UE fue bastante estable a partir de una recuperación económica relativamente titubeante, en tanto que Japón sigue cayendo pero a una tasa menor.

 
 
Otro hecho importante en la industria pesquera este año fue la prohibición rusa a las importaciones de varios grandes países productores occidentales, siendo Noruega un ejemplo notable. Dado que la Federación Rusa importa cada año productos pesqueros por un valor mayor a USD 3 000 millones, mientras se mantenga vigente la prohibición podría tener efectos significativos en la estructura del mercado mundial. La verdadera naturaleza y magnitud de los efectos para las diferentes especies depende de una serie de factores, principalmente el grado de globalización del mercado, la posibilidad de sustitución del producto, y si la Federación Rusa tiene o no una producción local significativa. En el caso del bacalao, por ejemplo, es posible redirigir las sustanciales capturas rusas para cubrir la demanda interna, en tanto que la oferta de salmón de Noruega deberá ser reemplazada por salmón chileno o feroés, o tal vez parcialmente por lubina y dorada turcas. La subsecuente evolución de corto plazo de los precios depende de cuán rápidamente otros importadores y exportadores puedan identificar nuevos socios comerciales, atender los requerimientos de productos y adaptar su logística para mover el exceso de oferta o cubrir escaseces. Para muchos países, y no sólo aquellos excluidos de la prohibición, la situación representa una oportunidad para ganar terreno en mercados previamente menos accesibles. Hasta el momento, si bien el panorama no está completamente claro, parece que el impacto de la prohibición está siendo relativamente bien absorbido por los mercados.
 
Tras alcanzar un nivel récord a comienzos de año, el Índice de Precios de Productos Pesqueros de la FAO se retrajo en el segundo trimestre de 2014. El principal contribuyente a esta caída fue el subíndice de la acuicultura, en particular el camarón y el salmón. En el caso de éste último, la caída de precios se puede atribuir a un mayor crecimiento de la oferta y cosechas más tempranas en Noruega, en tanto que para el camarón, es más un caso de productores alternativos, como ser India, Indonesia y Ecuador, que elevaron los volúmenes para despresurizar los precios que se habían registrado tras los problemas de enfermedades en Tailandia, China y México. Mientras tanto, la pesca de captura fluctuó, ya que desarrollos positivos para algunas especies importantes de pescado blanco como el bacalao fueron opacados por la demanda débil por atún en mercados desarrollados.